Contactate con nosotros

40 años de historia junto a McDonald’s

40 años de historia junto a McDonald’s

Hay historias que resumen mejor que cualquier dato lo que significa crecer dentro de la compañía. La de Luis Sánchez es una de ellas. Su camino comenzó hace cuatro décadas en McDonald’s Venezuela y, desde entonces, ha estado marcado por la dedicación, el aprendizaje constante y las oportunidades que se construyen cuando el talento encuentra un lugar para desarrollarse. Actualmente se desempeña como técnico de Mantenimiento y coach, acompañando el crecimiento de otros colaboradores y compartiendo la experiencia que forjó a lo largo de estos años.

Mi historia en McDonald’s Venezuela. Por Luis Sánchez

Mi historia comenzó incluso antes de que abriera el primer restaurante en El Rosal. En ese momento yo trabajaba en un local de comida rápida llamado Qué Bueno, junto a una persona que marcó mi vida: Luis Machado. Un día me dijo: “Voy a los entrenamientos para trabajar en McDonald’s. Cuando regrese, te vas a trabajar conmigo”. Y así empezó todo.

Recuerdo mis primeros días como algo muy especial. Desde el primer momento sentí que ese lugar era distinto. Todo en el restaurante me daba la bienvenida, como si me conocieran desde hace mucho tiempo. Me sentí en casa.

Mi primer día fue intenso, de mucho movimiento, pero también muy organizado. Tenía tareas claras y logramos cumplirlas antes de terminar la jornada. Me impresionaba la cantidad de personas que entraban al restaurante; ver esa multitud era emocionante.

Lo que más he disfrutado siempre de mi trabajo es que cada día se aprende algo nuevo. Con el tiempo fui creciendo dentro del área de mantenimiento y hoy también tengo la oportunidad de acompañar a otros colaboradores como coach. Disfruto compartir mi experiencia y aportar al crecimiento de esta gran familia que es McDonald’s.

Siento que la compañía confió en mí desde el primer momento. He pasado por distintos cargos dentro de mi área y, a pesar de todo lo que hemos vivido en Venezuela, sigo disfrutando mi trabajo y, sobre todo, me siento valorado.

Hay un recuerdo que llevo muy presente. Un día me llamaron a la oficina. Me hicieron esperar unos minutos y luego me entregaron una cajita roja. De repente, varias personas comenzaron a gritar: “¡Felicitaciones por tus diez años en la compañía!”. Dentro de la caja había un anillo de oro con la “M” de McDonald’s. Ese momento quedó marcado para siempre en mi corazón.

Después de tantos años, mi motivación sigue siendo simple: me gusta lo que hago y el equipo del que formo parte. Sentir que pertenezco a algo tan grande es una motivación constante.

A quienes hoy comienzan su camino en la compañía quiero decirles algo: si fueron aceptados es porque alguien vio un talento en ustedes. Trabajen, esfuércense y crean en ustedes mismos. Aquí hay un camino lleno de oportunidades para crecer.

Seguir leyendo

Más en NOTICIAS

Arriba