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Autenticidad que impulsa el talento

Autenticidad que impulsa el talento

Autenticidad que impulsa el talento

Cuando Jefferson Méndez llegó a su primer día de trabajo, todavía no sabía que estaba entrando a un lugar que cambiaría su historia.

En ese momento estudiaba y trabajaba al mismo tiempo en Bucaramanga, su ciudad natal. Había pasado por diferentes empleos buscando construir su futuro y McDonald’s representaba algo completamente nuevo. La marca había llegado hace poco a la ciudad y aún no hacía parte de la vida cotidiana de los bumangueses. Antes de entrar, llegó a pensar que quizás tendría que vender donas y que de ahí venía el nombre McDonald’s.

Pero ese primer día todo empezó a tomar otro sentido. Con el uniforme recién puesto, recorriendo por primera vez la cocina y con la expectativa de lo que vendría, apareció una pregunta que muchas personas se hacen al llegar a un nuevo lugar de trabajo: ¿podré ser yo mismo aquí?

La respuesta no llegó en una frase, sino en cada experiencia que fue construyendo dentro de la compañía. En las personas que conoció, en las oportunidades que recibió y en los retos que asumió. Jefferson encontró un espacio donde podía crecer sin tener que dejar una parte de sí mismo afuera. Un espacio donde su talento y su historia también tenían un lugar.

Comenzó como crew pero su meta era muchísimo más alta, pasó por otros cargos como entrenador, segundo asistente y gerente de restaurante. Esa perseverancia es una enseñanza de su mamá, una de las personas más importantes de su vida, quien siempre lo motivó a ponerse metas grandes. Cada logro alcanzado no ha sido el final, sino la oportunidad de iniciar un nuevo reto. Su paso por McDonald’s no ha sido la excepción de esa mentalidad visionaria. 

Después de consolidar su experiencia en Bucaramanga, Jefferson asumió un nuevo desafío como gerente de restaurante en Cúcuta. Diez años después de aquel primer día en McDonald’s, llegó a Bogotá para convertirse en coordinador de entrenamiento y operaciones. Un rol desde el ha acompañando equipos, formado talentos y ayudado a que otras personas también encontraran oportunidades. 

Pero su historia también está marcada por el propósito personal de construir espacios donde todos puedan sentirse incluidos.

“Nunca tuve que hablar de mi orientación sexual, porque siempre sentí la libertad de poder expresarme. En otros lugares había tenido que fingir, pero aquí eso nunca fue necesario”.

Para Jefferson, esa libertad representa una de las formas más importantes de inclusión. Cuando una persona puede llegar a trabajar sin miedo, porque lo realmente importante está en su talento.

“Antes que pertenecer a una comunidad, eres una persona y eres tú. Por eso para mí es clave darle visibilidad a otros, para que puedan sentirse tranquilos de ser ellos mismos”.

Esa convicción lo llevó a convertirse en líder del Comité de Diversidad e Inclusión y la Red Arcos Pride, un espacio desde el que impulsa conversaciones, iniciativas y alianzas para fortalecer una cultura donde la diversidad sea parte del día a día.

Para Jefferson, la inclusión está en reconocer el potencial de cada persona, en entender que las diferentes formas de pensar enriquecen los equipos y que las historias diversas también construyen mejores organizaciones. Esta visión conecta con el compromiso de Arcos Dorados de trabajar continuamente para eliminar prejuicios y barreras. Integrando la diversidad y la inclusión como parte de su cultura organizacional.

Desde su rol como líder de la Red Arcos Pride, Jefferson acompaña una iniciativa que hace parte de la apuesta de la compañía por construir espacios de respeto como base de cada trayectoria profesional en la empresa. En línea con una cultura que no conoce de fronteras, esta iniciativa se ve reflejada en herramientas como la Guía de Diversidad Sexual, un estándar regional que orienta a la organización en la promoción del respeto y la prevención de cualquier forma de discriminación. 

Ese mismo propósito estuvo presente cuando, después de meses de trabajo junto a su equipo, recibió la noticia de que Arcos Dorados había obtenido el Sello Oro Equipares, una certificación que reconoce el compromiso de las organizaciones con la implementación de políticas y acciones orientadas a promover la igualdad de género, la diversidad y ambientes laborales más equitativos. Para Jefferson, este reconocimiento no era solamente un sello para la organización, era la evidencia de que las conversaciones pueden convertirse en acciones concretas y que construir espacios seguros requiere de compromiso constante. 

Hoy, 16 años después de aquel primer día en Bucaramanga, la historia de Jefferson sigue escribiéndose. Lo que comenzó como un empleo se convirtió en un camino de liderazgo, aprendizaje y propósito. Desde su liderazgo continúa trabajando para que más personas puedan vivir una experiencia laboral basada en la confianza, el respeto y la autenticidad.

“Ser quien eres no debería ser motivo de miedo. Cuando una organización permite que las personas sean quienes son, el talento encuentra un lugar para crecer, las comunidades se fortalecen y el orgullo se convierte en una forma de transformar”. 

McDonald’s vio en Jefferson su capacidad para liderar, crear e inspirar. Jefferson encontró en McDonald’s un espacio donde pudo construir una carrera sin dejar de lado su identidad,  él mismo ha sido testigo de cómo la diversidad no solo transforma organizaciones, también transforma vidas.

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